La Caballada de Atienza, una interesante excursión desde Sigüenza

Caballada

Atienza es una bella localidad que se encuentra a tan sólo 32 kilómetros de Sigüenza. Os recomiendo visitarla, sobre todo, con motivo del siguiente hito turístico. La Caballada de Atienza tiene lugar  el Domingo de Pentecostés desde 1162. Conmemora la liberación, por parte de un grupo de arrieros, del rey Alfonso VIII siendo niño, cuando su tío Fernando II de León quería usupar su trono. Se trata de una fiesta de  Interés Turístico Nacional.

La fiesta arranca la tarde anterior, en el  llamado “sábado de las siete tortillas”, cuando los hermanos de la Cofradía de la Santísima Trinidad vana  la ermita de la Estrella  con sus trajes castellanos de pana oscura,  capas pardas y sombreros de ala ancha,  además de con una  dulzaina y un tamboril.

Al llegar las “tres mujeres” visten a la Virgen en tanto los hermanos cortan el “mayo” en las cercanías de la ermita. Después,  los hermanos comen siete tortillas de vigilia  que recuerdan las siete jornadas que usaron  los arrieros para llevar  al Rey Niño hasta  Segovia.

El día culminante de La Caballada es el Domingo de Pentecostés. A primera hora de la mañan, los hermanos van en unas bellas  caballerías  a casa del “prioste”  luego a  la del abad y todos juntos van  en romería a la ermita de la Estrella. Allí arranca  la procesión a mediodía.

Luego,  tiene lugar la misa, y después  plantan el “mayo” en la explanada de la ermita, dando inicio  la subasta de roscos y frutos que de él penden, también en celemines. Luego, se cortan las ramas del árbol y se reparten.  Por último,  tiene lugar el baile de la Virgen.

Después, cada uno se va  a comer a su casa menos los hermanos de la cofradía que acuden al  comedor de la ermita para degustar un menú compuestos de cordero asado, un cogollo de lechuga y pasas. Tras la comida, se vuelve a Atienza en  caballo y allí se celebran las carreras a caballo, por parejas, de los cofrades.

Para terminar, el lunes, Día de la Cernina, se rinden cuentas, se escota y se ofrece un funeral por el alma de los cofrades difuntos. Una magnífica forma de acabar una fiesta que merece la pena conocer y disfrutar.

Foto vía El Blog de Guadalajara y Cuenca